
El estrés se define como un estado de alteración física o psicológica
por someter al organismo a un exceso de trabajo, de tensión nerviosa. El estar
constantemente bajo estrés es lo que llega a ocasionar algún tipo de enfermedad
o alteraciones en la presión sanguínea al grado de llegar a tener un infarto.
De acuerdo a la medicina, el cerebro desencadena el estrés en
situaciones peligrosas estimulando la secreción de corticoides y adrenalina que
nos auxilian para huir o pelear. El problema estriba en que lo convertimos en
un estado permanente al que sometemos a nuestro organismo.
Podríamos decir entonces que estrés es estar siempre preocupados por
lo que pudiera suceder, la incertidumbre del futuro. Pero, ¿Por qué no pensar
positivamente que todo está bien? Tendemos a pensar en lo negativo.
Conforme escudriñamos el origen de nuestras preocupaciones, y vamos
desmenuzando cada una de ellas, nos damos cuenta que todo se trata de temores
infundados en la mayoría de los casos.
Cuando nos preguntamos qué es lo peor que podría pasar, nos damos
cuenta que las consecuencias son más imaginarias que reales. Tenemos una
imaginación muy vivaz y por norma estamos esperando algo negativo o malo, sin
saber bien qué.
La vida moderna nos ha traído más y mejores opciones, y junto con ello
más preocupaciones - pero sólo si queremos o lo permitimos. Hoy en día podemos
elegir entre un creciente número de opciones en todos los aspectos de nuestra
vida.
Hay muchas carreras de entre las cuáles elegir, caminos que seguir,
lugares donde vivir, formas de diversión, en que ocupar nuestro tiempo, etc. Existen
carreras sobre el mundo marino, sobre el espacio, sobre biotecnología,
cibernética y sobre tantas otras áreas, que antes ni siquiera nos imaginábamos.
De igual manera hay tantas opciones para ocupar nuestro tiempo libre,
tales como ver televisión, leer un libro, ir al cine o al teatro, ir a un
centro de compras, ir de paseo, visitar familiares, tan solo caminar, entrar al
Internet, etc. que no sabemos muchas veces cual elegir, nos cuesta trabajo decidir
y nos afligimos.
Nos preocupa la calidad de vida que deseamos para nosotros mismos y
para nuestros seres queridos. La mayor preocupación es poder llegar a tener y
sostener una alta calidad de vida y a esto le podemos agregar la preocupación
de cómo o qué camino tomar para lograrla.
Lo interesante resulta cuando aún a pesar de haber logrado un buen
nivel de vida y cierta estabilidad, seguimos tan preocupados o angustiados
(bajo estrés) que no nos permitimos verdaderamente disfrutar de nuestros
logros. Continuará...