
Tenemos que hacer de este momento el parte
aguas de una nueva etapa en nuestras vidas y en adelante vigilar nuestros
pensamientos y sobretodo aquello que siempre estamos diciendo. Es decir, cuando
decimos cosas que no se deben, es porque antes hubo un pensamiento negativo que
nos llevó a hablar mal.
Criticamos a nuestros semejantes en
general, a familiares, amistades, vecinos, compañeros de trabajo, gobernantes,
etc. Hacemos juicios como si nosotros lo hiciéramos todo bien, como si fuéramos
unos sabios, siempre haciendo lo correcto y sin equivocaciones. La verdad es
que somos falibles como cualquiera.
Lo bueno es que podemos cambiar y es
sabiendo que cada vez que pensamos algo malo se acumula a nuestro acervo mental
de cosas negativas que dejamos pasar al subconsciente, pero reforzado aún más
cuando lo verbalizamos. Nuestras palabras tienen poder y al emitirlas se hace
más fuerte la grabación interior.
Todos los grandes logros en la vida se dan
poco a poco y así es como vamos a cambiar todo lo negativo que traemos en
nuestro interior por cosas positivas. El primer paso ya está dado al estar en
la búsqueda y reconociendo que lo que somos interiormente, es lo que hemos
generado exteriormente en nuestra vida.
Comencemos por procurar evitar el
verbalizar los malos pensamientos de crítica, de juicio, de desánimo, de
pesadumbre, de ira, de temor, angustia, etc. Al iniciar esta nueva etapa, lo
primero que vamos a notar es que nos empezamos a dar cuenta de nuestros
pensamientos negativos y poco a poco logramos detener la lengua.
Practicando con constancia, llegará el
momento en que podamos detectar el inicio de un mal pensamiento y cortar de
inmediato el que éste salga a flote. Podremos en ese instante pensar en algo
bueno y positivo que contrarreste lo negativo. Al pensamiento positivo
inyectémosle emociones que nos hagan sentir bien.
Practicando asiduamente (repetición) y
sintiéndonos bien (carga emocional) estaremos filtrando a nuestro subconsciente
los pensamientos positivos de alegría, de amor, de paz, armonía, de abundancia
y prosperidad que irán sustituyendo lo negativo en nuestro interior para
primero Ser, después Hacer y finalmente Tener.
Así, nuestras más preciadas aspiraciones, sueños,
deseos, se irán dando en la medida que cambiemos nuestra esencia (forma de ser,
actitudes y creencias) a lo puro, lo bueno, lo bello.