
Todos y cada uno de nosotros tenemos una misión por la cuál hemos llegado
aquí. Encontrar nuestro verdadero propósito es la más alta prioridad que
tenemos. Debemos buscar con ahínco eso que le dará plenitud a nuestras vidas.
La semilla de lo que siempre hemos querido hacer fue sembrada por nuestra
Divina Presencia. Una vez que a través de la reflexión encontramos nuestra
verdadera razón de ser, estaremos en camino de cumplir metas congruentes con
nuestra misión y todo lo demás se nos dará por añadidura ¿Qué más podemos
pedir?
Cuando ya sabemos cuál es nuestra razón de
ser en esta vida, es como tener un faro que alumbra nuestro camino, guiándonos
en pos de una vida plena, sirviendo con amor a nuestros semejantes. Es así como
en sincronía llegan a nosotros
amor, paz, armonía, abundancia,
prosperidad, salud y felicidad.
Si aún no sabemos concretamente cuál es
nuestra misión, entonces ése será nuestro objetivo, ir en busca de nuestra
misión. Mientras tanto podemos volcar nuestras energías en cumplir a consciencia
con nuestro trabajo actual. Debemos disfrutar lo que estamos haciendo o dedicarnos
a hacer lo que más nos gusta.
Si por el momento no es posible cambiar de
actividad para hacer lo que más nos gusta, entonces debemos hacer lo necesario
para gustar de lo que hacemos. Buscando pacientemente encontraremos cómo
disfrutar de nuestro trabajo y así, lo estaremos haciendo con calidad y
felicidad.
Simplemente por el hecho de que todo
trabajo digno es un servicio que hacemos para otros nos debe llevar a hacerlo
con amor y a disfrutarlo. Es un hecho que alguien al final de la cadena se beneficia
por el trabajo que hacemos y eso nos debe dar mucha satisfacción, sin esperar
nada a cambio.
Sólo tenemos dos opciones: disfrutar de lo
que hacemos o hacer lo que nos gusta. Como quiera que sea, lo más importante es
tener un sentido de dirección que nos lleve a gozar del aquí y el ahora, en
todo momento, en lugar de estar siempre esperando a que algo suceda para ser
felices.
Ese sentido de dirección nos lo da el vivir en
propósito y es así como encontramos la plenitud de la vida; el universo entonces
se vuelca en nuestra ayuda proveyendo recursos e iluminándonos para resolver
nuestros problemas, salvar obstáculos, encontrar respuestas y el camino a
seguir feliz y plenamente.