
Tú estás aquí, en este momento, en esta vida,
porque Dios así lo designó. Él te dio libre albedrío y has llegado hasta este
momento de tu vida y bajo tus circunstancias actuales, debido a las decisiones que has tomado a lo largo de
toda tu vida.
Dios tiene designado para ti todo lo que tú
pudieras necesitar o anhelar, siempre y cuando tú así lo decidas. El simple
hecho de estar aquí significa que Dios te quiere aquí y en este momento con
todo lo que tú decidas atraer a tu vida.
Las circunstancias que estés viviendo tú
las atrajiste a tu vida con tus pensamientos. Tus pensamientos tanto
conscientes como inconscientes atraen las circunstancias, situaciones y
personas que se dan en tu vida.
Son los pensamientos que contienen una
verdadera convicción los que atraen personas, cosas y situaciones hacía ti.
Dios te permite tener todo lo que tus pensamientos generen y Él te deja que tú
escojas, porque te lo mereces.
Tú te mereces todo lo mejor que esta vida
tiene que ofrecer y sólo necesitas atraerlo con tus pensamientos. No necesitas
hacer méritos, Dios ya te lo ha dado todo y basta con que tú decidas tener lo
mejor de lo mejor. Es tu libre albedrío.
Comienza por tener la firme convicción de
que tú ya te mereces lo que sea que necesites, todo lo que anheles. En seguida
aleja todo pensamiento negativo de pesadumbre, de duda, de ira y de temor. Está
con calma, tranquilo.
Ten pensamientos positivos, afirmativos, de
bienestar, de paz, de amor, de armonía y de felicidad, porque no hay duda; te
lo mereces, Dios así lo quiere. Contempla en todo momento todo lo que necesitas
y anhelas para estar bien, para sentirte bien.
Mientras más contemples todo lo bueno que
hay en tu vida y te sientas agradecido por ello, así como las cosas, personas y
situaciones buenas que tú aspiras tener, se hace un círculo virtuoso y así,
atraes más y más lo mejor de lo mejor a tu vida.
Es por demás importante que no dudes y que
sepas que te mereces todo lo bueno y bello de esta existencia. Aunque parezca
redundante o repetitivo, pero es una verdad que Dios ya te lo ha dado todo, TÚ
TE LO MERECES. Él te ama.