
De Jorge Luis Borges, escritor, ensayista y poeta
argentino.
No puedo darte soluciones para todos los problemas de la
vida, ni tengo respuesta para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y
compartirlo contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro. Pero cuando me
necesites estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces. Solamente puedo ofrecerte
mi mano para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos, pero
disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomes en la vida, me limito a
apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes
actuar, pero sí te ofrezco ese espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tu sufrimiento cuando alguna pena te
parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo
de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser, solamente
puedo amarte como eres y ser tu amigo.
En estos días pensé en mis amigos y amigas, no estabas
arriba, ni abajo, ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista. No eras el número
uno ni el número final.
Dormir feliz. Emanar vibraciones de amor. Saber que
estamos aquí de paso. Mejorar las
relaciones.
Aprovechar las oportunidades. Escuchar al corazón. Acreditar
la vida.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de
tu lista.
Basta que me quieras como amigo. Gracias por serlo.
Jorge Luis Borges