No importa qué tanto dinero tienes, o hasta
qué nivel estudiaste, qué puesto tan alto tengas o qué tantas relaciones
influyentes tengas. Y tampoco qué tan inteligente te consideras. Tú vales por
el simple hecho de estar aquí, en este preciso momento, en el lugar en que te
encuentras y con las personas que te rodean.
Dios así lo quiso, que estuvieras aquí en
esta vida para cumplir un propósito. La tuya es una misión que Dios te ha
encomendado y nadie más la puede
cumplir, más que tú. Eres únic@ desde el momento en que fuiste concebido.
Pues bien, deja de sentirte mal por lo que
sea que estés pasando y regocíjate sabiendo que estás en el camino que te
corresponde y no importa lo que estés viviendo en este momento, todo va a salir
bien. Si te sientes mal, lo único que tienes que hacer es un cambio de actitud.
Nos dice Charles Swindoll: "Mientras más vivo, más
me doy cuenta del impacto de la Actitud en la vida. La Actitud, para mí es más
importante que los hechos. Más importante que el pasado, que la educación, que
el dinero, que las circunstancias, que los fracasos, que los éxitos, que lo que
otra gente piense o haga... Estoy convencido que la vida es 10% lo que me sucede
y 90% como reacciono a ello. Y así es contigo - estamos a cargo de nuestras
actitudes".
Imagínate que estás cursando "X" grado en
la escuela y que te sientes abrumado por la tarea y los exámenes y quisieras
que se acabara ya el año escolar. El año escolar lo tienes que terminar para
que aprendas toda la educación y aprendizaje que dicho año escolar tiene que
ofrecerte. De otra manera lo tienes que repetir.
Lo mismo sucede con la escuela de la vida - tienes que
aprender tus lecciones, de lo contrario vas a andar a la deriva en lugar de
dirigir tu vida por donde tú quieres. Cada situación, cada suceso en tu vida
tiene un "Por qué". Éste siempre será para que aprendas como llevar tu vida;
una Vida Integral, Verdadera y Excelente.