¿Cuántas veces has sabido de pacientes desahuciados que los Dres. han
enviado a sus hogares a pasar sus últimos días en compañía de sus seres
queridos, sólo para sobrevivir más allá de cualquier expectativa y en no pocas
ocasiones en perfecta salud llevando una vida normal? El relato a continuación
lo ilustra.
Glenn Cunningham
A la edad de 5 años encendía la estufa de carbón de la
escuela rural con que calentaban la escuela. Un día encontraron la escuela en
llamas y lograron sacar al pequeño, más muerto que vivo.
Semiinconsciente
alcanzó a escuchar que los doctores le decían a su madre entre susurros que él
moriría. Sí acaso sobrevivía, jamás caminaría, aún menos correría. La mitad
inferior de su cuerpo estaba quemada más allá de cualquier esperanza.
Salió eventualmente del Hospital y su madre lo sacaba
en su silla de ruedas al jardín trasero de su casa donde se quedaba contemplando
el jardín y la cerca que lo rodeaba. Hasta que un día se tiró de su silla al
pasto y se fue arrastrando hasta la cerca y en una de las estacas se levantó.
Siguió haciéndolo todos los días. Se empezó a arrastrar de una estaca a otra
hasta que logró sostenerse sobre sus pies y poco a poco empezó a caminar de una
estaca a otra. Finalmente caminó a la escuela, después trotó y después corrió a
la escuela. Corría por el simple hecho de disfrutar la carrera.
Los doctores habían dicho que moriría y si acaso
sobrevivía no podría jamás caminar, menos aún correr. Pero el poder de la
determinación llevó al Dr. Glenn Cunningham a establecer el record para la
carrera de una milla en 4.06 min. en 1934 en el Madison Square Garden.
Tomado
de "Caldo de Pollo para el Alma"; Jack Canfield y Marck Victor Hansen.
Cuando tú te lo propones y fijas tu mirada
(visualización) en tu meta, sin desviarla, nada ni nadie te pueden detener y
cuando menos te lo esperas llegas a ella y más allá. Así que no te dejes
influir por lo que otros te digan que se puede o no se puede. Hazle caso a tu
corazón y ve confiadamente tras tus sueños.