Como podemos ver, los experimentos
mencionados en el boletín anterior (3509) nos demuestran fehacientemente que
los pensamientos influyen en la materia, en lo físico. En el experimento el ADN
se vio alterado por los sentimientos (Pensamiento + emoción = sentimiento) de
los donantes.
Muchos de nosotros hemos sabido de
curaciones milagrosas en las que la persona meditó o hizo tratamientos y se
curó de alguna enfermedad. Ha habido casos de enfermos de cáncer que han sido
desahuciados y recuperan totalmente su salud.
Hay otro experimento que se hizo hace ya
muchos años en el cual se formaron tres grupos de estudiantes de preparatoria.
Se trató de practicar baloncesto.
- A uno de los grupos se le pidió que no jugaran baloncesto por
una semana.
- Al segundo grupo se le pidió que practicaran por una semana
media hora diariamente.
- Al tercer grupo se le pidió que sólo se visualizaran encestando
durante una semana por media hora diariamente y sin practicar físicamente.
Al terminar la semana se compararon los
promedios y resultó que el primer grupo había reducido su promedio de aciertos
de canasta en 1%. El segundo grupo había mejorado su promedio en 1% y tercer
grupo mejoró su promedio en 3%.
En física cuántica los científicos se
sorprenden aún, pero ya es aceptado el hecho de que la materia se comporta
según los deseos del observador. Es decir, los electrones al ser observados
modifican su estado, en movimiento o fijos de acuerdo a lo que el observador espera
ver.
Con toda esta información científica que se
nos proporciona, demostrando que lo que nos dice la Biblia y los grandes
pensadores, deja de ser una cuestión filosófica o espiritual el echo de que
nosotros mismos creamos nuestro entorno, nuestra circunstancias, la vida que
llevamos, buena, excelente, mala o regular.
Pero además, lo que podemos hacer es
comprobar todo este concepto de la mente sobre la materia en nosotros mismos.
Podemos analizar detenidamente que creencias pudimos haber tenido en el pasado,
pero más que nada, que sentimientos albergamos que nos han traído hasta este
punto en la vida.
Ya no es cuestión de solamente seguir
aprendiendo, debemos poner en práctica lo que ya hemos aceptado mentalmente,
intelectualmente. Ya ES TIEMPO de
interiorizar este conocimiento, saberlo y
sentirlo en lo más profundo de nuestro ser.
Proyectemos en nuestra mente imágenes de
aquello que queremos en esta vida con un sentimiento profundo de satisfacción,
de felicidad, como si ya tuviéramos el objeto de nuestras más grandes
aspiraciones. A esas imágenes hay que inyectarles una fuerte emoción para
vibrar muy alto y atraeremos todo lo que podamos desear.