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¡Saludos Queridos Amigos!
El estudio acerca de cómo añadir valor es critico para que podamos entender, captar y aplicar nuestro valor en la vida. No debemos ser participantes dispuestos de la recesión. En estos tiempos, debemos excavar más profundo que antes, para refrescar, refinar y rejuvenecer nuestros talentos que Dios nos dio. Cuando esto sucede, las herramientas necesarias para añadir valor al mercado en la vida se desenvuelven. Nuestra relación con Dios debe estar en un estado de restauración completa para que nuestras habilidades y nuestros pensamientos fluyan a niveles imparables, dónde Dios nos quiere. La presencia de Dios en nuestra vida debe ser clara, fresca, activa y predominante para poder impactar nuestra toma de decisiones diarias y solución de problemas. Cuando nuestra relación con Dios opera de manera efectiva, vamos a encontrar que nuestros problemas serán remplazados por sabiduría para que ayudemos a solucionar de los problemas de los demás.
La habilidad de añadir valor empieza en nuestra mente. Cuando no valoramos lo que tenemos, no lo vamos a celebrar. Al no hacer un esfuerzo intencional para reconocer los activos que Dios nos ha dado, y al no tomar tiempo continuamente para hacer crecer estos a través de aprendizaje continuo, nuestra capacidad de añadir valor en la vida empieza a desvanecerse. Las oportunidades que perdemos por este acto innecesario son difíciles de recrear, pronto el lamento y el remordimiento dominan nuestros pensamientos. La vida es buena.
Como creyentes, no debemos olvidar nuestra capacidad de añadir valor para mejorar las cosas dentro de nosotros. Cuando Dios nos da activos debemos tomar los pasos necesarios para quitar cualquier barrera que nos impide activar estos mismos en el mercado de la vida. Lo que estamos dispuestos a hacer con los talentos que Dios nos ha dado, determina el resultado del legado en la vida.
Tu amigo,
Randy O. Morrison** Si no recibiste Parte 1 y Parte 2 o Parte 3 de esta ensenaza, click aqui para leerlos. |
1. Acción que sostiene.
 Sostener significa apoyar, ayudar... Dios nos sostiene con acciones sobrenaturales para el propósito de llevarnos a lugares específicos en la vida. Sin embargo, Dios no nos sostiene para permanecer pasivamente en un estado de inactividad. Estamos sostenidos por Dios para participar activamente en el crecimiento continuo de los activos que Dios nos ha dado, de manera que estos puedan ser usados productivamente en el mercado de la vida. Esto requiere una forma de pensar clara y fresca que tenga el poder para filtrar la información que no añade valor a nuestras habilidades. Este poder viene de la calidad, veracidad y constancia de nuestra relación con Dios.
Lee Josué 1:8. En esta escritura se nos presentan tres llaves que abren puertas hacia vidas de éxito. Lee esta escritura cuidadosamente. Escribe estas tres llaves en tu diario. De estas tres, ¿cuál o cuáles sientes que están operando de manera efectiva en tu vida? ¿En cuál o cuáles de estas necesitas la ayuda de Dios para que se conviertan en un hábito en tu vida? Habla con Dios respecto a esto. Escribe un plan de acción para tu vida que te provea de la evidencia de tu compromiso con el conocimiento, sabiduría y entendimiento.
Recuerda, nuestra disposición para seguir las instrucciones correctas en la vida nos brinda dirección para nueva información. El conocimiento, sabiduría y entendimiento son llaves esenciales para una vida exitosa. |
2. Tradiciones...
 Una tradición es una costumbre, una creencia, una práctica establecida de una ley que no se ha escrito. Mientras las tradiciones son buenas para el valor y el respeto, también pueden limitar nuestra vista del cambio, de nueva información y conocimiento. Conforme tengamos hambre de aprender y aplicar las herramientas de "añadir valor en el mercado" será muy importante expandir nuestra forma de pensar usando el punto de vista bíblico en lugar de usar uno tradicional. Esto expande nuestra forma de pensar para darnos cuenta de la responsabilidad significativa que se nos ha dado para crecer continuamente y añadirle valor a los activos y talentos que Dios nos ha dado.
Es así como empezamos a añadir valor en el mercado de la vida. La motivación de crecer y aprender es sólo una parte para ser capaz de añadir valor en el mercado. El ingrediente adicional para que esto suceda es la aplicación de la filosofía del Reino de los Cielos en nuestro pensamiento, comportamiento y acciones. Usa el conocimiento de las escrituras junto con tus conversaciones con Dios para determinar cómo es que la filosofía del Reino de los Cielos se debe manifestar en tu vida. Del 1 al 10, ¿Qué calificación te pondrías en cuanto a la constancia y la firmeza con la que esta filosofía opera en tu vida? Lee Mateo 25 una vez más. Habla con Dios acerca de las cosas que necesitas implementar. Estas deben reflejar las cosas buenas que observas en la parábola de los talentos.
Recuerda, Es difícil que una persona bajo la influencia de la tradición reciba información nueva. El añadir valor requiere motivación continua para aprender a través de crecimiento.
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3. Siempre hacia delante...

Se nos ha dado la habilidad increíble de evitar una vida de lamentos y remordimientos. Dios puso en nosotros la capacidad de vivir plenos esta vida en la tierra por el propósito y significado hacia los demás. Sin embargo, si rechazamos los talentos y activos recibidos por Dios, una vida innecesaria de remordimiento va a causar una sombra en nuestro gozo. El lamento viene por las oportunidades que no aprovechamos en la vida. El lamento nos recuerda que la pobreza es una posición innecesaria en la vida, la cuál pudo haber sido evitada si nos hubiéramos dado cuenta que la respuesta está en los talentos recibidos de parte de Dios. El lamento nos recuerda que las oportunidades perdidas no pueden ser recreadas, nos recuerda que la ignorancia es un producto del aprendizaje inactivo, y nos recuerda que puertas de oportunidad pudieron ser abiertas para nosotros si hubiéramos creído en la fuerza de nuestra sabiduría.
Sabiendo esto, toma el compromiso con Dios para subir el valor de tu participación al aumentar los activos que has recibido de Dios. Parte de este compromiso será hacer una lista de dos o tres acciones específicas que den pasos inmediatos hacia el asegurarte que tu relación con Dios es la fuerza predominante que te motiva a aumentar el nivel de tu participación en el añadir valor.
Recuerda, si no incrementamos nuestro valor, estamos renunciando a cualquier ventaja competitiva que tengamos en el mercado, Esto nos puede llevar a una posición de pobreza innecesaria. Aquéllos que añaden valor en el mercado, invierten en su crecimiento y su aprendizaje, caminan la segunda milla, disfrutan lo que hacen, planean sabiamente y su pasión esta enfocada en añadir valor de tal manera que los impulsa al éxito. |
4. Areas de responsabilidad
 Dios nos ha dado tres áreas de responsabilidad. Lo que determina nuestro valor en el mercado de la vida es determinado por el cómo manejemos estas tres responsabilidades. Dios nos dio la responsabilidad del tiempo. Días, meses y años. Nuestra disposición para considerar que cualquier momento en el día es un regalo de Dios es esencial. Esto determinará el nivel de atención que le demos al tiempo. Al desperdiciar un día, o un momento del día con cosas que no se alinean con el propósito que Dios tiene para nosotros, dejamos volar las oportunidades por la ventana. Tristemente, no podemos recapturar tiempo perdido. La segunda responsabilidad que Dios nos ha dado es un encargo, una misión. Todo lo que Dios ha creado en esta tierra tiene una misión, un propósito. Hasta no descubrir nuestro propósito en esta tierra, vamos a estar desperdiciando nuestro tiempo y nuestras experiencias estarán definidas por las expectativas de los demás. La tercer área de responsabilidad es nuestro tesoro. Cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior "tesoros" o activos que Dios ha colocado. Es nuestra responsabilidad dejar que esto tesoros salgan a la superficie y brillen en nuestra forma de pensar y actuar. Al nutrir y hacer crecer estos tesoros de forma sabia, estaremos en el campo de la afectividad y de encontrar soluciones para el mercado.
Lee 2ª Reyes 4:1-7. Busca un ejemplo de lo que cada uno de nosotros tiene como posesión. Escribe en tu diario como es que esta escritura se relaciona a tu vida. Haz una nota de las cosas que tienes bajo tu posesión, las cuales no te has dado cuenta del valor potencial que tienen. Habla con Dios acerca de cómo darle vuelta a aquello que no habías reconocido y hacerlo un valor en ti, reconociéndolo y celebrándolo. Escribe tus pasos de acción y comienza a moverte hacia ellos en esta semana.
Recuerda, El ser productor es una de las prioridades de Dios para la humanidad. Si no celebramos lo que hemos recibido, desaparecerá por causa de la inactividad y el rechazo. Nuestro tesoro es lo que somos capaces de hacer y que aún no hemos descubierto. |
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 En esta serie de mensajes, Randy Morrison enseña cómo desarrollar una relación con Dios y cómo entender cuando Dios nos está hablando y cómo el poder de una revelación de Dios puede hacer la diferencia en tu vida.
Cuando escuchamos a Dios empezamos a entender quiénes somos. Cuando recibimos una palabra de Dios, ésta nos mantendrá firmes ante cualquier reto que enfrentemos. El poder de una revelación de Dios puede cambiar tu vida.
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La inquebrantable ley de siembra y cosechaEpisodios 1 al 4
El Poder de una Revelación de Dios Episodios 1 al 9
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Josué 1:8
| | Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. |
Mateo 25:14-30
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Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
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2a Reyes 4:1-7
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Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.
Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte.
Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.
Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.
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