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Lectura de hoy Sabado 06 de Octubre, 2012 San Bruno, fundador de la Cartuja

Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo"
(Ap 3,20)

Servicio de Email diario con las lecturas del día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia Católica.

Este servicio se ofrece solamente con autorización previa del receptor.

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Sobre las Lecturas de hoy...


Primera Lectura
Lectura del libro de Job (42, 1-3. 5-6. 12-16)

Job le dijo al Señor:
"Reconozco que lo puedes todo y que ninguna cosa es imposible para ti. Era yo el que con palabras insensatas empañaba la sabiduría de tus designios; he hablado de grandezas que no puedo comprender y de maravillas que superan mi inteligencia.
Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto ya mis ojos; por eso me retracto de mis palabras y me arrepiento, echándome polvo y ceniza".
El Señor bendijo a Job al final de su vida más que al principio: llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras.
Tuvo siete hijos y tres hijas; la primera se llamaba Paloma, la segunda Canela y la tercera Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre les asignó una parte de la herencia, al igual que a sus hermanos.
Y Job vivió hasta los ciento cuarenta años y vio a sus hijos, a sus nietos y a sus bisnietos. Murió anciano y colmado de años.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 118

Enséñame, Señor, tus mandamientos.

Enséñame a gustar y a comprender tus preceptos, pues yo me fío de ellos. Sufrir fue provechoso para mí, pues aprendí, Señor, tus mandamientos.
Enséñame, Señor, tus mandamientos.

Yo bien sé que son justos tus decretos y que tienen razón cuando me afliges. Todo subsiste hasta hoy por orden tuya y todo está a tu servicio.
Enséñame, Señor, tus mandamientos.

Yo soy tu siervo: instrúyeme y conoceré tus preceptos. La explicación de tu palabra da luz y entendimiento a los humildes.
Enséñame, Señor, tus mandamientos.
Jesus y los discipulos
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (10, 17-24)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús:
"Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre".
El les contestó:
"Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo".
En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó:
"¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".
Volviéndose a sus discípulos,les dijo aparte:
"Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron".

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Cara de Jesus
Sobre las Lecturas de Hoy...
Al retorno triunfante de los Setenta y Dos, Jesús cuida de que su misión y sus discípulos no caigan en la tentación del triunfalismo. Y, para contrarrestar esta amenaza, Jesús les ofrece dos antídotos que los preservarán de la tentación de la violencia y del prestigio, representada por el veneno de serpientes y escorpiones. El primer antídoto es saber que se está obrando la voluntad de Dios. Lo más importante no es la espectacularidad de los logros alcanzados, sino la creación de un nuevo orden. Los nombres inscritos en el cielo simbolizan el libro de la vida, que es una nueva forma de ver, sentir y actuar la salvación mediante la lucha contra las fuerzas del mal. El segundo antídoto consiste en reconocer que con Jesús se inaugura un momento nuevo en la historia, en el que las personas que han asimilado sus enseñanzas, no obstante su condición humilde, son capaces de obrar de manera eficaz en la transformación de las realidades del mundo. El libro de la vida y la sabiduría se convierten en las armas principales para el anuncio del evangelio de la paz, la justicia y el amor universal, dejando a un lado las obsoletas prescripciones legalistas, el poder del prestigio y el fanatismo nacionalista.

En la primera lectura, «Mejor es el fin de una cosa que su principio», dice Salomón (Ec. 7:8). Así pasa en esta historia de Job; al anochecer brilla la luz. Tres cosas hemos hallado en este libro que nos han preocupado muchísimo; pero por fin, hallamos resueltos los tres problemas; en este capítulo, las cosas se enderezan. Nos ha causado mucha pena ver tan enojadizo a un hombre tan santo como Job, y en especial verle contender con Dios. Pero aquí recobra su temple, se arrepiente de lo que ha dicho inconsideradamente, se desdice y se humilla delante de Dios (vv. 1-6). También daba mucha pena ver a Job y a sus amigos con criterios tan diferentes, a pesar de que todos ellos eran varones muy sabios y buenos. Pero también los vemos aquí reconciliados, felizmente terminadas las diferencias entre ellos y uniéndose en oraciones y sacrificios, recíprocamente aceptados por Dios (vv. 7-9). Finalmente, nos daba mucha pena ver tan duramente afligido a un hombre de tan eminente piedad: tan enfermo, tan empobrecido, tan vilipendiado, hasta convertirse en un cúmulo de todas las calamidades que pueden afligir a un hombre en esta vida. También esta desdicha queda aquí remediada, pues es sanado Job de todas sus dolencias, recibe más honores y mayor afecto que nunca, es enriquecido con una hacienda doble de la que antes tenía y rodeado de todas las comodidades de la vida; hecho un ejemplo de prosperidad tan grande como lo había sido de adversidad (v. 10-17). Todo esto fue escrito a fin de que nosotros, si llegamos a vemos en circunstancias similares a éstas, tentados del mismo desánimo que Job, tengamos esperanza mediante la paciencia y el consuelo de esta Escritura.

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