Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
Participa a tus familiares y amistades invitándoles a
subscribirse a este servicio diario.
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Primera Lectura
Lectura del libro de los
Proverbios (21, 1-6. 10-13)
Como agua de riego es el corazón del rey en manos del Señor: él lo dirige a donde quiere. Al hombre le parece bueno todo lo que hace, pero el Señor es quien juzga las intenciones.
Proceder con rectitud y con justicia es más grato al Señor que los sacrificios. Tras los ojos altaneros hay un corazón arrogante; la maldad del pecador brilla en su mirada. Los proyectos del diligente conducen a la abundancia, en cambio el perezoso no sale de la
pobreza.
Los tesoros ganados con mentira se deshacen como el humo y llevan a la muerte. El malvado busca siempre el mal y nunca se apiada de su prójimo. Cuando se castiga al arrogante, el sencillo aprende; cuando se amonesta al sabio,crece su ciencia.
El Señor observa el proceder de los malvados y acaba por precipitarlos en la desgracia. Quien cierra los oídos a las súplicas del pobre clamará también, pero nadie le responderá.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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Salmo Responsorial
Salmo 118
Enséñame, Señor,
a cumplir tu voluntad.
Dichoso el hombre de conducta intachable, que cumple la ley del Señor. Dame nueva luz para conocer tu ley y para meditar las maravillas de tu amor.
Enséñame, Señor,
a cumplir tu voluntad.
He escogido el camino de la lealtad a tu voluntad y a tus mandamientos. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.
Enséñame, Señor,
a cumplir tu voluntad.
Guíame por la senda de tu ley, que es lo que quiero. Cumpliré tu voluntad sin cesar y para siempre.
Enséñame, Señor,
a cumplir tu voluntad.
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Evangelio
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (8, 19-21)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir:
"Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte".
Pero él respondió:
"Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de Hoy...

Los familiares de Jesús enfrentaron un dilema semejante al que nosotros ahora enfrentamos: o se acercan por su propia iniciativa o se quedan fuera. Jesús ya ha formado una escuela a la que su familia se asoma de cuando en cuando, aunque no sin cierto recelo. Incluso los vecinos alarman a los familiares de Jesús, ya que, al verlo, dicen que "está fuera de sí". - Muchos cristianos afrontan un problema similar. Sienten que Jesús les parece simpático, incluso novedoso, pero o bien no les gusta mucho formar parte del grupo heterogéneo que anda tras él; o bien, piensan que su enseñanza es o muy fuerte o muy idealista. Son cristianos sin iglesia; cristianos sin cristianismo o, incluso, cristianos sin Jesús; es decir, son cristianos del atrio, pero no de la comunidad. Pero, como decían los antiguos: "el cristiano no nace, se hace". Seguir a Jesús significa arriesgarse a formar parte de ese grupo de personas que, no obstante su origen heterogéneo, es capaz de compartir un propósito común y un estilo de vida. Seguir a Jesús es asumir su ideal de evangelizar a los más pobres, a los excluidos, a los desesperados (Lc 4,16-22). ¿Somos cristianos del atrio o de la comunidad?
En la primera lectura, siguen las reflexiones del sabio, llenas de sentido común y de sensibilidad religiosa. Son ideas dispersas, sin relación aparente entre ellas, excepto que son criterios de sabiduría para la vida. Son páginas para leer sin prisas, proyectando sus gotas de sabiduría sobre nuestra conducta, a modo de examen de conciencia.
Caemos con frecuencia en la tentación de las apariencias, pero es Dios quien conoce el corazón humano y sabe si es sólido o no. Ya deberíamos tener la experiencia de que "tesoros ganados por boca embustera son humo que se disipa".
Una vez más aparece la afirmación, tantas veces oída en labios de los profetas y del mismo Jesús, de que "practicar el derecho y la justicia, Dios lo prefiere a los sacrificios".
También se nos recuerda que un día nos puede pasar a nosotros lo que vemos que les pasa a otros y no les ayudamos: "quien cierra los oídos al clamor del necesitado, no será escuchado cuando grite".
Con el salmo podemos hoy rezar a Dios que nos enseñe su sabiduría: "enséñame a cumplir tu voluntad, guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo".
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