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Lecturas de hoy Lunes 10 de Septiembre, 2012 San Pedro de Mezonzo,obispo compostela

Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo"
(Ap 3,20)

Servicio Email diario con las lecturas del día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia Católica.

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Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (5, 1-8)

Queridos hermanos:
Es voz común que hay entre ustedes un caso de inmoralidad tan grande, que ni entre los paganos existe, pues uno de ustedes vive con la mujer de su padre.
Y todavía andan ustedes presumiendo, cuando más bien deberían estar de luto y haber arrojado de entre ustedes al que cometió semejante enormidad. Por mi parte, yo, ausente de cuerpo, pero presente en espíritu, ya pronuncié mi sentencia como si hubiera estado presente, contra el que ha hecho eso.
Reúnanse, pues, ustedes -yo estaré presente en espíritu-, y en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y con su poder, entreguen a ese hombre a Satanás para castigo de su cuerpo, a fin de que su espíritu se salve el día del Señor.
Así que no está bien que anden presumiendo. ¿No saben que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Tiren la antigua levadura, para que sean una masa nueva, ya que son pan sin levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.
Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura, que es de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura, que es de sinceridad y verdad.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 5

Condúceme, Señor, por tu camino santo.

Tú no eres, Señor, un Dios al que pudiera la maldad agradarle, ni el malvado es tu huésped ni ante ti puede estar el arrogante.
Condúceme, Señor, por tu camino santo.

Al malhechor detestas y destruyes, Señor, al embustero; aborreces al hombre sanguinario y a quien es traicionero.
Condúceme, Señor, por tu camino santo.

Que se alegren con júbilo eterno los que se acogen a ti; protégelos, que se regocijen los que te aman.
Condúceme, Señor, por tu camino santo.
Jesus leyendo Isaias
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (6, 6-11)
Gloria a ti, Señor.

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada:
"Levántate y ponte ahí en medio".
El hombre se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo:
"Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?" Y después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre:
"Extiende la mano". El la extendió y quedó curado.
Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Cara de Jesus
Sobre las Lecturas de hoy...
El dilema planteado por Jesús sólo tiene una respuesta. Cualquier creyente, judío o cristiano, puede declararse solamente a favor de la vida y de la salvación. Cualquier otra respuesta sería una contradicción, incluso entre los más conservadores y fanáticos. Por eso sus detractores guardan silencio y Jesús debe interpretar ese silencio a favor de la persona lisiada. Restaurar la capacidad de trabajar es un signo claramente mesiánico y profético que le da de nuevo a la persona el poder de participar de la vida común. Restaurar la autonomía de la persona no es un bien menor, sino que es darle de nuevo la posibilidad de que sea libre. Es decir, la sanación es un proceso de liberación que fundamenta la posibilidad de ser libres y de actuar en libertad. La esperanza mesiánica se ve así acrecentada en la acción de Jesús. - La comunidad cristiana tiene, entonces, un nuevo punto de partida para preparar la llegada definitiva del Reino. Cada cristiano se enfrenta al desafío de continuar esa práctica de Jesús en su propia conducta personal. ¿Favorece el estilo de vida que llevamos a nuestra capacidad de ayudar a los demás, o somos paralizados por la avalancha informativa de los medios?

En los siguientes capítulos de su carta, Pablo toma postura ante algunos desórdenes y abusos que existen en la comunidad. Esta vez, el famoso caso del "incestuoso de Corinto". La comunidad debe sentirse corresponsable del bien de cada uno de sus miembros. Cuando detecta una falta grave, deberá echar mano -como Jesús nos enseñó en el evangelio- de la corrección fraterna. Y a veces deberá llegar a la decisión que Pablo exige a los corintios, lo que luego se llamó "excomunión": apartar al escandaloso de la comunión con los demás. El motivo es que una situación así va contra los valores básicos de la ética humana y sobre todo cristiana. Hay hechos puntuales malos, y además todos somos débiles y pecadores y, por tanto, dispuestos a la tolerancia. Pero aquí se trata de situaciones continuadas, públicas, de incoherencia grave con la identidad cristiana, que pueden resultar contagiosas: "un poco de levadura fermenta toda la masa". A veces, la "levadura vieja" que puede contagiar a toda la comunidad se refiere a problemas ideológicos. Otras, como en esta ocasión, a actitudes de moral. El salmo nos habla de un Dios que no quiere el mal: "tú no eres un Dios que ame la maldad, ni el malvado es tu huésped... detestas a los malhechores". Jesús, que nos enseñó el perdón y la corrección fraterna, también pronunció unas palabras duras: "si ni a la comunidad quiere oír, sea para ti como el gentil y el publicano" (Mt 18,17), y "al que escandaliza a uno de estos pequeños más le valdría que le arrojaran al mar" (Lc 17,1-6). Es la "excomunión" que aquí recomienda Pablo. La que aplicó el obispo Ambrosio de Milán al emperador Teodosio, hasta que pidiera públicamente perdón por la matanza que había hecho en Tesalónica: ¿cómo puede acercarse a la comunión una persona que no ha dudado en sacrificar miles de vidas? Claro que no aplicamos esta decisión a todas las situaciones "irregulares" que se dan en la comunidad cristiana. El discernimiento es importante, y es sancionado por los responsables últimos de la comunidad. Pero no nos debe extrañar que también ahora se disuada de acercarse a la comunión eucarística -el signo mayor de comunión con la comunidad y con Cristo- a los que se encuentren en alguna situación -de vida matrimonial o de justicia social, por ejemplo- gravemente en contradicción pública con el evangelio que Jesús nos enseñó.

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