Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
Participa a tus familiares y amistades invitándoles a
subscribirse a este servicio diario.
|
|
|
Sobre las Lecturas de hoy...
|
|
|
|
Primera Lectura
Lectura de la primera carta
del apóstol san Pablo a los
corintios (4, 1-5)
Hermanos:
Procuren que todos nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.
Ahora bien, lo que se busca en un administrador es que sea fiel. Por eso, lo que menos me preocupa es que me juzguen ustedes o un tribunal humano; pues ni siquiera yo me juzgo a mí mismo. Es cierto que mi conciencia no me reprocha nada, pero no por eso he sido declarado inocente. El Señor es quien habrá de juzgarme. Por lo tanto, no juzguen antes de tiempo; esperen a que venga el Señor. Entonces él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas, pondrá al descubierto las intenciones del corazón y dará a cada uno la alabanza que merezca.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
|
|
Salmo Responsorial
Salmo 36
La salvación del justo
es el Señor.
Pon tu esperanza en Dios, practica el bien y vivirás tranquilo en esta tierra. Busca en él tu alegría y te dará el Señor cuanto deseas.
La salvación del justo
es el Señor.
Pon tu vida en las manos del Señor, en él confía, y hará que tu virtud y tus derechos brillen igual que el sol de mediodía.
La salvación del justo
es el Señor.
Apártate del mal, practica el bien y tendrás una casa eternamente, porque al Señor le agrada lo que es justo y vela por sus fieles; en cambio, a los injustos los borrará de la tierra para siempre.
La salvación del justo
es el Señor.
La salvación del justo es el Señor; en la tribulación él es su amparo. A quien en él confía, Dios lo salva de los hombres malvados.
La salvación del justo
es el Señor.
|
Evangelio

Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (5, 33-39)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los fariseos y los escribas le preguntaron a Jesús:
"¿Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oración, igual que los discípulos de los fariseos, y los tuyos, en cambio,comen y beben?"
Jesús les contestó:
"¿Acaso pueden ustedes obligar a los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo está con ellos? Vendrá un día en que les quiten al esposo, y entonces sí ayunarán" .
Les dijo también una parábola:
"Nadie rompe un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque echa a perder el nuevo, y al vestido viejo no le queda el remiendo del nuevo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo revienta los odres y entonces el vino se tira y los odres se echan a perder. El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos y así se conservan el vino y los odres. Y nadie, acabando de beber un vino añejo, acepta uno nuevo, pues dice:
'El añejo es mejor' ".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
|
Sobre las Lecturas de Hoy...

El ayuno era uno de los tres medios habituales de promover los valores religiosos en los movimientos judíos de la época de Jesús. La comunidad cristiana toma de estos movimientos el cuidado por la oración, pero reemplaza el ayuno por la comunión de mesa. En torno a la mesa de Jesús se congregan muchas personas pobres y marginadas. Para Jesús, el alimento es un medio de convergencia e inclusión y no un medio de exclusión. La comunidad está de fiesta cuando Jesús está con ellos. La misma oración cristiana, el Padrenuestro, clama por una mesa donde se tenga lo necesario y a la que todos tienen acceso. La comunidad percibe la absoluta novedad del mensaje de Jesús y comprende que no puede acoger las enseñanzas tradicionales de la religiosidad judía. También se da cuenta que son un fermento nuevo que mal combinaría con la observancia escrupulosa de normas rituales. - Hoy la mayor parte de los cristianos enfrentan el reto de las nuevas espiritualidades de Oriente que desafían las creencias tradicionales. El único camino para afrontarlas está en el retorno a esos valores del evangelio, que nos indican qué es coherente con el seguimiento de Jesús y qué elementos son ajenos a la fe cristiana.
En la primera lectura, para Pablo los apóstoles -y todos los que de alguna manera ejercen un ministerio pastoral en la comunidad- son sólo "servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios". Es una buena ocasión para que los encargados de una comunidad se examinen a sí mismos: no son sino administradores y servidores de unos bienes que pertenecen a Dios y a la comunidad.
Su actuación debe ser seria, responsable, con la mirada puesta en el juicio de Dios, que es profundo: "él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón". Una persona que tiene autoridad no debe fiarse demasiado de la opinión que tiene de si misma, que será benévola normalmente, ni tampoco depender obsesivamente del juicio que les merezca a los demás.
La crítica de los demás nos tiene que infundir respeto, y nos puede ayudar a madurar y a mejorar nuestro servicio. Y haremos bien en hacer caso de las interpelaciones que se nos hagan con seriedad. Pero tampoco deberíamos estar continuamente pendientes de si agradamos o no a todos: si seguimos nuestra conciencia e intentamos agradar a Dios, podemos tener esa serenidad que parece tener Pablo, porque "la conciencia no le remuerde".
¿Qué buscamos en nuestro trabajo: el aplauso humano o el de Dios? Si la gente habla bien de nosotros, pero a Dios le estamos defraudando con nuestra actuación, malo. Es el juicio de Dios, que escruta nuestro corazón, el que nos debería preocupar.
|
|
|
|