Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
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Sobre las Lecturas de hoy...
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Primera Lectura
Lectura de la primera carta
del apóstol san Pablo a los
corintios (3, 18-23)
Hermanos:
Que nadie se engañe: si alguno se tiene a sí mismo por sabio según los criterios de este mundo, que se haga ignorante para llegar a ser verdaderamente sabio.
Porque la sabiduría de este mundo es ignorancia ante Dios,como dice la Escritura:
Dios hace que los sabios caigan en la trampa de su propia astucia.
También dice:
El Señor conoce los pensamientos de los sabios y los tiene por vanos.
Así pues, que nadie se gloríe de pertenecer a ningún hombre, ya que todo les pertenece a ustedes: Pablo, Apolo y Pedro, el mundo, la vida y la muerte, lo presente y lo futuro: todo es de ustedes; ustedes son de Cristo,y Cristo es de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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Salmo Responsorial
Salmo 23
El Señor bendice
al hombre justo.
Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en él habitan, pues él lo edificó sobre los mares, él fue quien lo asentó sobre los ríos.
El Señor bendice
al hombre justo.
¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso.
El Señor bendice
al hombre justo.
Ese obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacob.
El Señor bendice
al hombre justo.
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Evangelio

Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (5, 1-11)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.
Cuando acabó de hablar,dijo a Simón:
"Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar".
Simón replicó:
"Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes". Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo:
"¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!" Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Entonces Jesús le dijo a Simón:
"No temas; desde ahora serás pescador de hombres".
Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de Hoy...

Los seguidores de Jesús no sólo se distinguen de otros movimientos religiosos de la época por su mensaje centrado en el evangelio, sino también por su origen social. Muchas son las diferencias. Mientras la mayor parte de las escuelas rabínicas estaban conformadas por personas pudientes, las personas que siguen a Jesús son personas sencillas y pobres. Las escuelas rabínicas forman a los futuros maestros de la Ley y a los líderes de los consejos de las ciudades; la escuela de Jesús forma líderes comunitarios; las escuelas rabínicas están conformadas por varones que eligen a un maestro; la de Jesús está formada por varones y mujeres de todas las edades que son llamados o elegidos. El evangelio nos muestra el cambio radical que experimentan Pedro y sus compañeros de pesca. El encuentro con Jesús los lleva a descubrir su propia indignidad y los saca de sus tareas habituales para dedicarlos a una nueva tarea: la evangelización. En adelante, dejarán sus redes y aparejos artesanales para tejer nuevas redes hechas de amor, solidaridad y servicio. - Nosotros, al igual que estas personas, estamos llamados a seguir a Jesús desde nuestros oficios y ocupaciones y descubrir en qué momento pasamos de una dedicación parcial a una dedicación total.
En la primera lectura, ayer acusaba Pablo a los Corintios de inmaduros e infantiles, por las divisiones que se suscitaban entre ellos. Hoy vuelve al tema desde la perspectiva de la "sabiduría".
Esta visión sí que es una interpretación espiritual de la historia, que, a la vez, relativiza nuestras preocupaciones y celos en la vida de la comunidad. Nada es "absoluto" sino Cristo y Dios. Lo demás -incluidos los ministros de la comunidad- son relativos. Morirá Apolo y morirá Pablo, y morirá el Papa actual y el siguiente. Pero Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre, y es el que, a través de esta Iglesia frágil y caduca, nos va llevando a todos a Dios.
Ésta es la clave de la sabiduría espiritual, la sabiduría del "grupo que busca al Señor", del que habla el salmo de hoy. El que sigue criterios humanos y se cree listo, "sus pensamientos son vanos" y "Dios lo caza en su astucia".
En nuestra vida de comunidad se establecen a veces una serie de divisiones, más o menos sutiles, basadas en lo que Pablo llama claramente "necedades". Damos importancia a lo que no la tiene. Los ministros de la comunidad -el Papa, el Obispo, los pastores más cercanos- no son los protagonistas, ni los dueños. Su elocuencia o sus carismas personales -que ojalá no sean pequeños- no son el factor determinante. Están al servicio de la comunidad ("son vuestros"). Son colaboradores de Dios. No vale la pena que por unas cualidades más o menos se produzcan tensiones tontas. Ni porque ellos se lo creen ("¿qué tienes que no hayas recibido?", nos dirá Pablo pasado mañana) ni porque sus oyentes o fieles toman partido por uno u otro.
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