Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con
él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
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Primera Lectura

Lectura de la segunda carta
del apóstol san Pablo a los
tesalonicenses (1, 1-5. 11-12)
Silvano, Timoteo y yo, Pablo, deseamos la gracia y la paz que proceden de Dios Padre y de Jesucristo, el Señor, a la comunidad cristiana de Tesalónica, reunida en el nombre de Dios, nuestro Padre, y en el de Jesucristo, el Señor.
Hermanos:
Debemos dar gracias a Dios en todo momento, como es justo, por lo mucho que van prosperando ustedes en la fe y porque el amor que cada uno tiene a los otros es cada vez mayor. Por eso nos mostramos orgullosos de ustedes ante las comunidades cristianas de Dios, y de la constancia y de la fe que ustedes tienen en todas las persecuciones y tribulaciones que están sufriendo. Esta es una prueba de que, en el justo juicio de Dios, serán considerados dignos de su Reino, por el cual
ahora padecen.
Oramos siempre por ustedes, para que Dios los haga dignos de la vocación a la que los ha llamado, y con su poder lleve a efecto tanto los buenos propósitos que han formado, como lo que ya han emprendido por la fe. Así glorificarán a nuestro Señor Jesús y él los glorificará a ustedes en la medida en que actúe en ustedes la gracia de nuestro Dios y de Jesucristo, el Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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Salmo Responsorial
Salmo 95
Cantemos la grandeza
del Señor.
Cantemos al Señor un nuevo canto; que le cante al Señor toda la tierra; cantemos al Señor y bendigámoslo.
Cantemos la grandeza
del Señor.
Proclamemos su amor día tras día, su grandeza anunciemos a los pueblos, de nación en nación sus maravillas.
Cantemos la grandeza
del Señor.
Cantemos al Señor, porque él es grande, más digno de alabanza y más tremendo que todos los dioses paganos, que ni existen. Porque los falsos dioses son apariencia; ha sido el Señor quien hizo el cielo.
Cantemos la grandeza
del Señor.
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Evangelio

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (23, 13-22)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos:
"¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les cierran a los hombres el Reino de los cielos! Ni entran ustedes ni dejan pasar a los que quieren entrar.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un adepto, y cuando lo consiguen, lo hacen todavía más digno de condenación que ustedes mismos!
¡Ay de ustedes, guías ciegos, que enseñan que jurar por el templo no obliga, pero que jurar por el oro del templo, sí obliga! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo, que santifica al oro?
También enseñan ustedes que jurar por el altar no obliga, pero que jurar por la ofrenda que está sobre él, sí obliga. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar, que santifica a la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el templo, jura por él y por aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de hoy...

El evangelio dirige una dura crítica contra un sector de la propia comunidad que se identifica ciegamente con el fanatismo religioso de los fariseos. El evangelio de Mateo fue escrito para una comunidad cristiana que tenía gran aprecio por las enseñanzas de la interpretación judía; esta tradición tiene un aspecto positivo, enormemente creativo; pero tiene también un aspecto negativo, meramente repetitivo, en el que se pierde de vista la necesidad de leer la Biblia a partir de la vida. La enseñanza del evangelio nos muestra cuán fácilmente la persona creyente se deja arrastrar por ese fanatismo y se sale del ámbito de la experiencia cristiana, en la que lo esencial es el seguimiento de Jesús, el discernimiento de la voluntad de Dios de acuerdo con las circunstancias de la realidad y la lectura de la Sagrada Escritura de acuerdo al principio del amor al prójimo. La crítica de Jesús, por supuesto, no se dirige al fanatismo de otros grupos religiosos, sino a los miembros de la propia comunidad, que, dejando a un lado el camino de Jesús, no sólo se dejan arrastrar por ese fanatismo, sino que enseñan tales cosas a sus hermanos y hermanas. ¿En qué medida la crítica del evangelio nos afecta?
Toda comunidad cristiana tiene que ir progresando y creciendo en la calidad de su vida de fe. Como quiera que está inserta en medio de una sociedad que, como la de Tesalónica, tiene una mentalidad distinta de la del Evangelio, si no se afianza en los criterios de Jesús, difícilmente podrá evitar que el ambiente que la rodea la contamine.
¿Podría Pablo dirigirnos unas palabras de alabanza tan hermosas como a los de Tesalónica? ¿podría decir que está orgulloso de nosotros, por el ejemplo que damos a las demás comunidades? Más aun: ¿podríamos decir, como él propone a los suyos, «que Jesús nuestro Señor es nuestra gloria y nosotros la gloria de Jesús» ? Ya es importante que una comunidad cristiana sea el orgullo de sus pastores y responsables. Pero mucho más, que lo sea de Cristo Jesús.
Entonces sí que una comunidad podrá ser misionera y hacer eficazmente su tarea de evangelización, como pide el salmo: «contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones... porque los dioses de los gentiles son apariencia, mientras que el Señor ha hecho el cielo». Es el testimonio que una comunidad -y cada cristiano personalmente- deben dar en este mundo: ser signos vivientes de la Buena Noticia de la salvación que Dios nos ofrece en Cristo Jesús.
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