Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
Participa a tus familiares y amistades invitándoles a
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Sobre las Lecturas de hoy...
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Primera Lectura
Lectura del libro del profeta
Ezequiel (43, 1-7)
En aquellos días, un ángel me llevó a la puerta del templo, que da hacia el oriente, y vi que la gloria del Señor venía del oriente. Se oía un ruido como el estruendo de un río caudaloso y la tierra resplandecía con el fulgor de la gloria de Dios. Esta visión me recordó la que tuve cuando el Señor vino a destruir la ciudad y la que había tenido junto al río Kebar. Y caí rostro en tierra.
La gloria del Señor penetró en el templo por la puerta que da al oriente. El espíritu me levantó y me llevó al atrio interior y vi que la gloria del Señor llenaba el templo.
Entonces oí que alguien me hablaba desde el templo, y el hombre que estaba junto a mí me dijo:
"Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono, el lugar donde pongo las plantas de mis pies. Aquí habitaré para siempre con los hijos de Israel".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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Salmo Responsorial
Salmo 84
El Señor habitará en la tierra.
Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra.
El Señor habitará en la tierra.
La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron, la fidelidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo.
El Señor habitará en la tierra.
Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas.
El Señor habitará en la tierra.
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Evangelio

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (23, 1-12)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos:
"En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente.
Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame 'maestros'.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen 'maestros', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen 'padre', porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar 'guías', porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de Hoy...

Decía un famoso sicólogo que "el mejor consejo es no dar consejos", con lo cual ya echaba a perder su buen consejo. Los consejos, por lo general, tienen la forma de un recetario, es decir, si pasa esto haz aquello. Otros son tan genéricos que bien podían formar parte de los horóscopos que abundan en los medios masivos de comunicación. El evangelio, sin embargo, no nos da recetas, ni consejos ni orientaciones ambiguas. Los evangelios, acordes con el estilo de enseñanza de Jesús, nos proporcionan principios y criterios con los que podemos discernir, ante las diferentes situaciones, cuál es la actitud que debemos tomar frente a una realidad y cuál es la decisión correspondiente. Los mismos preceptos del Antiguo Testamento son tomados en general como «orientación» y no como camisa de fuerza, ya que la fidelidad a Dios es un problema de obediencia al Espíritu y no de mecánica aplicación de unas ideas. La enseñanza que hoy leemos en el evangelio nos ayuda a comprender cómo Jesús reconocía la verdad, incluso en la boca de sus opositores; pero, al mismo tiempo, urgía la necesidad de asumir criterios efectivos que superaran la interpretación mecánica y anacrónica de la Escritura.
Durante dos semanas hemos ido siguiendo el libro de Ezequiel, que daba ánimos a su pueblo en los calamitosos tiempos del destierro y le indicaba los caminos de Dios. Con el espíritu que Dios infunde y con el corazón nuevo que aceptamos de él, todo es posible en el futuro.
La gloria de Dios que entra en el Templo «por la puerta oriental» es para nosotros Cristo, Jesús, «el sol que nace de lo alto», que nos visita por la gran misericordia de Dios, palabras que Lucas pone en los labios de Zacarías, en su himno del Benedictus.
Jesús nos dice lo mismo que Yahvé a Israel: «yo estaré con vosotros todos los días hasta el final del mundo». Nuestro Templo y nuestra Luz es Cristo Jesús, en quien creemos, a quien seguimos. Y a quien en la celebración de la Eucaristía recibimos, primero, como Palabra viviente de Dios y, luego como Pan y Vino, alimento para nuestra vida.
Sea cual sea la situación en que nos encontramos, personal o comunitaria, tenemos que confiar siempre en que, al menos por parte de Dios, la historia puede recomenzar cada vez.
Digamos, creyéndolas, las palabras del salmo: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos... la gloria del Señor habitará en nuestra tierra... el Señor dará la lluvia y nuestra tierra dará su fruto».
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