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Lectura de hoy Viernes 24 de Agosto, 2012 San Bartolomé, apóstol

Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo"
(Ap 3,20)

Servicio de Email diario con las lecturas del día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia Católica.

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Sobre las Lecturas de hoy...


Primera Lectura
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan (21, 9-14)

Uno de los ángeles me habló y me dijo:
"Ven, que te voy a enseñar a la novia, a la esposa del Cordero". Entonces me transportó en espíritu a una montaña elevada y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.
Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 144

Señor, que todos tus fieles te bendigan.

Que te alaben, Señor, todas tus obras y que todos tus fieles te bendigan. Que proclamen la gloria de tu reino y den a conocer tus maravillas.
Señor, que todos tus fieles te bendigan.

Que muestren a los hombres tus proezas, el esplendor y la gloria de tu reino. Tu reino, Señor, es para siempre y tu imperio, por todas las generaciones.
Señor, que todos tus fieles te bendigan.

Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el Señor, de quien lo invoca.
Señor, que todos tus fieles te bendigan.
Siguiendo a Cristo
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Juan (1, 45-51)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo:
"Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José".
Natanael replicó:
"¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?"
Felipe le contestó:
"Ven y lo verás".
Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo:
"Este es un verdadero israelita en el que no hay doblez".
Natanael le preguntó:
"¿De dónde me conoces?"
Jesús le respondió:
"Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera".
Respondió Natanael:
"Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel".
Jesús le contestó:
"Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver".
Después añadió:
"Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Cara de Jesus
Sobre las Lecturas de Hoy...
De los apóstoles poco sabemos, aparte de algunas noticias sueltas sobre Pedro. Su valor radica principalmente en haber sido los continuadores de la misión de Jesús. La Iglesia los recuerda con particular predilección, a pesar de su anonimato, y destaca de ellos lo poco que llegamos a saber por el Nuevo Testamento y alguna que otra información suelta proveniente de los escritos de los Padres de los primeros siglos. La mayoría de nosotros, al igual que los apóstoles, somos cristianos anónimos que intentamos continuar la misión de Jesús. Y, como los apóstoles, nos reconocemos, por una parte, carentes de aptitudes extraordinarias y por otra ungidos de gracia divina para llegar a convertirnos en oyentes y servidores de la Palabra al servicio de la vida. Como a Bartolomé, muchas veces nos sorprende el llamado que nos hace Jesús desde su Palabra en medio de las vicisitudes de la vida cotidiana. El evangelio nos pilla muchas veces a la sombra del árbol de la desesperanza y nos conduce al árbol de la vida, donde siempre es posible discernir el presente y tomar una decisión acorde con la voluntad de Dios. - ¿Qué desafíos nos plantea el evangelio de hoy?

A través de las transparencias del texto del Apocalipsis, la Iglesia de la tierra entrevé el esplendor que le viene de Dios, aquello que realmente es, a pesar de que ahora las apariencias puedan ser muy diferentes. Visión dominical, gloriosa y feliz de la «novia, la esposa del Cordero». Sólo un ángel la puede enseñar. Y eso "en espíritu", desde «una montaña grande y elevada». El autor del texto queda sorprendido, pero "templo no vi ninguno, pues su templo es el Señor Dios, soberano de todo, y el Cordero" (22). Ciudad sin templo, ciudad donde siempre es de día. Las puertas monumentales siempre abiertas; nunca se cierran, porque no hay noche. Así puede transitar a todas horas gente venida de cualquier parte de la tierra. En el fondo se trata de una visión de la Jerusalén celestial para la consolidación de los "consagrados", de los creyentes. «En ella no entrará nada impuro, ni idólatras ni impostores, sólo entrarán los inscritos en el libro del Cordero» (27). Con esto, sin embargo, no hace otra cosa el texto que formular la pregunta angustiada del lector: ¿estaré yo inscrito en el libro? Deseábamos encontrar palabras llanas, precisas y esperanzadas que anunciasen la liberación feliz a todos los que se ven apremiados a vivir en nuestras ciudades terrenas, con iglesias y santuarios, sol y luna, día y noche... Con todo, nos queda la esperanza de que el libro de la vida tenga suficientes páginas donde todos estén inscritos.

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