Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con
él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
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subscribirse a este servicio diario.
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Primera Lectura

Lectura del libro del profeta
Ezequiel (24, 15-24)
El Señor me habló y me dijo:
"Hijo de hombre, voy a arrebatarte repentinamente a tu esposa, que es el encanto de tus ojos; pero no llores ni hagas duelo ni derrames lágrimas; aflígete en silencio, sin hacer duelo; ponte el turbante y las sandalias; no te cubras la cara ni comas comida de duelo".
Por la mañana estuve hablando a la gente y por la tarde murió mi esposa. A la mañana siguiente hice lo que el Señor me había mandado. Entonces me preguntó la gente:
"¿Quieres explicarnos lo que estás haciendo?"
Yo les respondí:"El Señor me ha dicho:
'Dile a la casa de Israel que el Señor dice esto:
Voy a profanar mi santuario, que es la causa del orgullo de ustedes, el encanto de sus ojos y el amor de su corazón. Sus hijos e hijas morirán a espada. Entonces harán lo que Ezequiel ha hecho: no se cubrirán la cara ni comerán comida de duelo; seguirán con el turbante en la cabeza y las sandalias en los pies; no llorarán ni harán duelo; se consumirán por su culpa y se lamentarán unos con otros.
Ezequiel les servirá de ejemplo; ustedes harán lo mismo que él ha hecho. Y cuando esto suceda, sabrán que yo soy el Señor Dios' ".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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Salmo Responsorial
Deuteronomio 32
Abandonaron a Dios,
que les dio la vida.
Abandonaron a Dios, que los creó, y olvidaron al Señor, que les dio la vida. Lo vio el Señor, y encolerizado, rechazó a sus hijos e hijas.
Abandonaron a Dios,
que les dio la vida.
El Señor pensó: "Me les voy a esconder y voy a ver en qué acaban, porque son una generación depravada, unos hijos infieles.
Abandonaron a Dios,
que les dio la vida.
Ellos me han dado celos con un dios que no es Dios y me han encolerizado con sus ídolos; yo también les voy a dar celos con un pueblo que no es pueblo y los voy a encolerizar con una nación insensata".
Abandonaron a Dios,
que les dio la vida.
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Evangelio
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (19, 16-22)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó:
"Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?"
Le respondió Jesús:
"¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos".
El replicó: "¿Cuáles?"
Jesús le dijo:
No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.
Le dijo entonces el joven:
"Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta?"
Jesús le dijo:
"Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme". Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de hoy...

¿Qué más se le puede pedir a la vida que ser joven y, además, rico? Sin embargo, este joven, a pesar de tener todo asegurado, se siente inseguro de su religión y acude a un 'gran maestro' para resolver su angustia. La respuesta de Jesús no podía ser más simple, directa y contundente: respetar la vida en todas sus manifestaciones, desde la más elemental como 'no matar', hasta la más compleja como 'amar al prójimo como a sí mismo'. Pero el joven se resiste a aceptar lo que significan los mandamientos y, todavía más, lo que Jesús le pide. No se puede ser joven y rico, y no hacer con ese capital económico y humano algo realmente significativo por los demás. Francisco de Asís, ante un dilema semejante, entregó su vida al servicio de los pobres y sus riquezas en función de su misión. Por el contrario, cuando Jesús le traduce al joven rico las enseñanzas tradicionales en términos de optar por los pobres, el joven huye espantado. - En nuestra época muchas personas se sienten cansadas de la religiosidad tradicional y buscan cualquier innovación para serenar su angustia; sin embargo, la novedad del evangelio aún no ha sido completamente comprendida, y el llamado a transformar este mundo sigue vigente.
De nuevo, la afirmación de que un profeta es «señal para el pueblo». El profeta se mete de lleno en la historia. A veces le dice al pueblo lo que tiene que hacer por medio de palabras. Otras, con su propia actuación.
Un profeta debe ser valiente, como Ezequiel, para ayudar a recapacitar a la sociedad -y, también, a la comunidad eclesial-, sobre dónde está su pecado. Como hace hoy el salmo, que señala los fallos que han llevado a Israel al descalabro del destierro: «despreciaste a la Roca que te engendró y olvidaste al Dios que te dio a luz... son una generación depravada, unos hijos desleales... me han irritado con ídolos vacíos».
¿Somos capaces de discernir los signos de los tiempos y de hablar con claridad ante nuestros contemporáneos, apreciando los valores de nuestra generación, pero, al mismo tiempo, ayudando a darse cuenta de lo que va mal, aunque la sociedad lo esté aplaudiendo?
No todo es malo. Pero tampoco todo es bueno. Hay valores y contravalores en nuestra cultura.
Un profeta -un cristiano- debe ayudar a descubrir la voluntad de Dios a través de su propia vida. «Ezequiel os servirá de señal». ¿Nos preguntan también a nosotros, viendo nuestro estilo de vida, distinto del de la sociedad, cuál es el motivo de nuestra conducta? ¿hacemos creíble nuestra tarea de evangelización con el lenguaje que todos entienden, el de las obras: nuestra opción por la esperanza, nuestra entrega desinteresada?
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