Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
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Sobre las Lecturas de hoy...
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Primera Lectura

Lectura del libro del profeta
Isaías (26, 7-9. 12. 16-19)
"Despertarán jubilosos los que habitan en el polvo"
La senda del justo es recta. Tú allanas el sendero del justo; en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, ansiando tu nombre y tu recuerdo. Mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti, porque tus juicios son luz de la tierra, y aprenden justicia los habitantes del orbe.
Señor, tú nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú. Señor, en el peligro acudíamos a ti, cuando apretaba la fuerza de tu escarmiento. Como la preñada cuando le llega el parto se retuerce y grita angustiada, así éramos en tu presencia, Señor: concebimos, nos retorcimos, dimos a luz... viento; no trajimos salvación al país, no le nacieron habitantes al mundo.
¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán, despertarán jubilosos los que habitan en el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras parirá.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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Salmo Responsorial
Salmo 101
"El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra."
Tú permaneces para siempre, y tu nombre de generación en generación. Levántate y ten misericordia de Sión, que ya es hora y tiempo de misericordia. Tus siervos aman sus piedras, se compadecen de sus ruinas. R/
Los gentiles temerán tu nombre,los reyes del mundo, tu gloria. Cuando el Señor reconstruya Sión, y aparezca en su gloria, y se vuelva a las súplicas de los indefensos, y no desprecie sus peticiones. R/
Quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor. Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a muerte. R/
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Evangelio
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (11, 28-30)
Gloria a ti, Señor.
"Soy manso y humilde de corazón"
En aquel tiempo, Jesús exclamó:
"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de Hoy...

En la época de Jesús el común de la gente debía soportar unas brutales cargas económicas, sociales y culturales. Los impuestos superaban más de la mitad de lo que un individuo podía ganar en un año. Las posibilidades de ascenso social eran inexistentes, porque el común de la gente no tenía ningún acceso a la educación necesaria para ejercer un cargo público. Culturalmente la gente vivía agobiada por el temor a las fuerzas de la naturaleza o a los poderes de los mundos inferiores. La propuesta de Jesús suponía en este contexto una exigencia altísima, pero también una enorme libertad. Los valores del respeto y la humildad no sólo son un modo de relacionarse mejor con los demás, sino que se convierten en un camino de liberación humana. Se trata de cambiar el peso de las exigencias sociales, culturales y religiosas por la libertad y la disciplina de la misericordia y la solidaridad. El cumplimiento de esas exigencias sociales sólo llevaba a la angustia y desesperación, la libre aceptación de la propuesta de Jesús, conducía a la gracia y a la liberación. - Nosotros tenemos hoy la tarea de descubrir el significado de la propuesta definitiva del amor solidario, el respeto y el arraigo en nuestro planeta.
En la primera lectura, mientras los dolores de parto en una mujer se compensan con la alegría del nacimiento de una nueva criatura, en Judá todos los sufrimientos aparecen vanos e inútiles: nada más engendran viento. Pero el hecho positivo que manifiesta esta plegaria es el sentido del pecado. El profeta nos enseña que hay una relación esencial entre el sentido de Dios y el sentido del pecado. El pecado es aquí como algo más que una simple acción contraria a la norma del bien absoluto que es Dios: es la ruptura de una relación íntima y personal con Dios. La revelación de Dios destinada a salvar al hombre exige necesariamente la revelación del pecado como ofensa a Dios. El pecado es el menosprecio del amor. La salvación es la conversión del corazón en la fidelidad y en el amor. Convertirse no es solamente «ir hacia», sino «retornar», «rehacer el camino». Tornar a Dios implica un cambio de orientación en toda ]a manera de vivir.
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