Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
Participa a tus familiares y amistades invitándoles a
subscribirse a este servicio diario.
|
|
|
Sobre las Lecturas de hoy...
|
|
|
|
Primera Lectura

Lectura del libro del profeta
Oseas 14, 2-10
"No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos"
Así dice el Señor:
"Israel, conviértete al Señor Dios tuyo, porque tropezaste por tu pecado. Preparad vuestro discurso, volved al Señor y decidle:
"Perdona del todo la iniquidad, recibe-benévolo el sacrificio de nuestros labios. No nos salvará Asiria, no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos. En ti encuentra piedad el huérfano."
Yo curaré sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan, mi cólera se apartará de ellos. Seré para Israel como rocío, florecerá como azucena, arraigará como el Líbano. Brotarán sus vástagos, será su esplendor como un olivo, su aroma como el Líbano.
Vuelven a descansar a su sombra: harán brotar el trigo, florecerán como la viña; será su fama como la del vino del Líbano. Efraín, ¿qué te importan los ídolos? Yo le respondo y le miro: yo soy como un ciprés frondoso: de mí proceden tus frutos. ¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son los caminos del Señor: los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
|
|
Salmo Responsorial
Salmo 50
"Mi boca proclamará tu alabanza, Señor."
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/
Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve. R/
Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. R/
|
Evangelio

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (10, 16-23)
Gloria a ti, Señor.
"No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre"
En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: "Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.
Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis; en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre: el que persevere hasta el final, se salvará.
Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Creedme, no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
|
Sobre las Lecturas de Hoy...

Una de las habilidades más útiles en el Mundo Antiguo era la capacidad para comunicarse eficazmente en público. Incluso existía el arte oratorio para aprender a realizar bien esa tarea. De la fluidez, oportunidad y consistencia de un buen discurso dependía con mucha frecuencia el futuro de una persona o, incluso, de una ciudad o de una nación. En muchas ocasiones, si una persona no tenía la preparación adecuada, encomendaba esta labor a un abogado o a un orador profesional. El evangelio tranquiliza a los cristianos ante ese desafío, ya que ellos han recibido previamente una formación básica que les permite ser testigos cualificados de la causa de Jesús y, además, porque contaban con la ayuda del Espíritu, debidamente cultivada en la oración personal y comunitaria. -Nosotros enfrentamos un desafío similar. Con mucha frecuencia debemos defender nuestra fe de la trivialización a la que es sometida por los medios masivos de información. Debemos contar para ello no con una doctrina defensiva o apologética, sino con la preparación que nos dan las mismas enseñanzas de Jesús y nuestra propia experiencia personal de oración y solidaridad. En estos casos, el mismo evangelio nos provee de todos los argumentos necesarios para dar razón de nuestra esperanza.
Terminamos la lectura del profeta Oseas con perspectivas de esperanza y reconciliación. La página de hoy es como el guión de una celebración penitencial, con un diálogo entre el pueblo, que se arrepiente, y Dios, que le perdona y le promete volver a empezar de nuevo su relación de mutuo amor y fidelidad.
Tendríamos que hacer el propósito: «no volveremos a llamar dios a la obra de nuestras manos». O sea, romper con toda idolatría en nuestra vida, cambiar nuestro corazón, aceptar el amor de Dios y su mano tendida en señal de reconciliación. Será la mayor alegría que le podemos dar. La alegría que describía Jesús hablando del pastor que recupera la oveja perdida, o del padre que recobra a su hijo, o de la mujer que encuentra lo que había perdido.
|
|
|
|