Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
Participa a tus familiares y amistades invitándoles a
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Sobre las Lecturas de hoy...
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Primera Lectura
Lectura del libro del profeta
Oseas 11, 1-4. 8c-9
"Se me revuelve el corazón" Así dice el Señor:
"Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Cuando lo llamaba, él se alejaba, sacrificaba a los Baales, ofrecía incienso a los ídolos.
Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos; y él no comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer.
Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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Salmo Responsorial
Salmo 79
"Que brille tu rostro, Señor, y nos salve."
Pastor de Israel, escucha, tú que te sientas sobre querubines, resplandece; despierta tu poder y ven a salvarnos. R/
Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó, y que tú hiciste vigorosa. R/
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Evangelio

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (10, 7-15)
Gloria a ti, Señor.
"Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis"
En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles:
"Id y proclamad que el Reino de los cielos está cerca; curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.
No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni otra túnica, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis.
Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de Hoy...

La misión de los enviados o apóstoles se caracteriza, como la de Jesús, por la urgencia y la gratuidad. Pero la gratuidad no significa que de esa misión no se pueda razonablemente esperar algunos frutos. Si bien los beneficiarios de la misión no tienen que pagar por la acción de los misioneros, sí se espera que apoyen esta obra para que otras personas puedan recibir el mismo beneficio. El número de enviados es reducido, pero su labor es multiplicadora. El objetivo no es que ellos hagan todo, sino que motiven a otras personas a vincularse a esa misma tarea. La tarea se concentra en el anuncio de la inminente presencia de Dios y en la labor terapéutica. Ellos anuncian la esperanza y sanan las heridas causadas por la exclusión social y un sistema religioso muy rígido, en el que no hay espacio para la misericordia y el perdón. La forma de realizarla prescinde de las previsiones habituales de un viaje de negocios, es decir, del llevar dinero y atuendos adecuados para cada ocasión. -Este sentido de la urgencia y de la gratuidad que caracterizó la misión cristiana hace dos milenios no debería ser ajena de nuestras preocupaciones actuales.
De acuerdo con la primera lectura, cuando tengamos que reconocer nuestro pecado, haremos bien en acordarnos de estas palabras de un Dios que no puede dejar de amarnos, a pesar de lo que hayamos hecho. Dios sigue enamorado de la humanidad. Como Oseas de su mujer.
¿Queremos mejor «buena noticia» que ésta? ¿no se adelanta ya aquí -en una página que puede considerarse una de las mejores del AT- el retrato que de Dios nos hará Jesús, describiéndolo como el padre del hijo pródigo y como el pastor que se alegra por recuperar la oveja descarriada, dispuesto siempre a perdonar?
Podemos acudir a él con confianza, diciéndole con el salmo: «que brille tu rostro, Señor, y nos salve... despierta tu poder y ven a salvarnos... ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó».
Además, podemos aprender otra lección: a ser nosotros también misericordiosos, capaces de amar a cada una de las personas que forman nuestra Iglesia, nuestra comunidad, nuestra familia, aunque descubramos defectos en ellas. Como hace continuamente Dios. Y aunque nos cueste.
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