Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
Participa a tus familiares y amistades invitándoles a
subscribirse a este servicio diario.
|
|
|
|
Primera Lectura

Lectura del primer libro de los
Reyes (17, 7-16)
Al cabo de algún tiempo, el torrente donde el profeta Elías estaba escondido se secó, porque no había llovido en la región. Entonces el Señor le dijo a Elías:
"Anda y vete a Sarepta de Sidón y quédate ahí, pues le he ordenado a una viuda de esa ciudad que te dé de comer".
El profeta Elías se levantó y se puso en camino hacia Sarepta. Al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí a una viuda que recogía leña.La llamó y le dijo:
"Tráeme, por favor, un poco de agua para beber". Cuando ella se alejaba, el profeta le gritó:
"Por favor, tráeme también un poco de pan".
Ella le respondió:
"Te juro por el Señor, tu Dios, que no me queda ni un pedazo de pan; tan sólo me queda un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija. Ya ves que estaba recogiendo unos cuantos leños. Voy a preparar un pan para mí y para mi hijo. Nos lo comeremos y luego moriremos".
Elías le dijo:
"No temas. Anda y prepáralo como has dicho; pero primero haz un panecillo para mí y tráemelo. Después lo harás para ti y para tu hijo, porque así dice el Señor de Israel:
'La tinaja de harina no se vaciará, la vasija de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra' ".
Entonces ella se fue, hizo lo que el profeta le había dicho y comieron él, ella y el niño. Y tal como había dicho el Señor por medio de Elías, a partir de ese momento, ni la tinaja de harina se vació, ni la vasija de aceite se agotó.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
|
|
Salmo Responsorial
Salmo 4
Señor,
no te alejes de nosotros.
Tú que conoces lo justo de mi causa, Señor, responde a mi clamor. Tú que me has sacado con bien de mis angustias,apiádate y escucha mi oración.
Señor,
no te alejes de nosotros.
Y ustedes, humanos, ¿hasta cuándo ultrajarán mi honor? ¿Hasta cuándo amarán lo que es engaño y se irán tras lo falso con ardor?
Señor,
no te alejes de nosotros.
Admirable en bondad ha sido el Señor para conmigo y siempre que lo invoco me ha escuchado, por eso en él confío. Así que tiemblen y no pequen; mediten en silencio en su lecho.
Señor,
no te alejes de nosotros.
¿Quién nos hará dichosos, dicen muchos, si has querido, Señor, darnos la espalda? En cambio a mí, Señor, me has alegrado más que con trigo y vino en abundancia.
Señor,
no te alejes de nosotros.
|
Evangelio
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (5, 13-16)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre,que está en los cielos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
|
Sobre las Lecturas de Hoy...

Nuestro mundo es impensable sin la luz y sin la sal. La cultura contemporánea cambió en el momento en que muchas personas pudieron administrar la luz a voluntad. De este modo el ser humano ya no estaba limitado por la luz solar. La jornada laboral podía comenzar a cualquier hora y terminar a voluntad. Del mismo modo, la sal que en la antigüedad era un bien indispensable y casi de lujo, se convirtió en la unidad de medida de los valores económicos; por eso a la paga se le llamaba "salario", es decir la porción de sal que un trabajador recibe como paga; la sal era la garantía de la conservación del alimento. Pero nuestra época, iluminada por la electricidad y sometida a la producción industrial del alimento, oscurece la realidad humana de los individuos y la realidad social del alimento. Los avances tecnológicos nos han hecho más productivos, pero a la vez más aislados y más egoístas. - El evangelio nos invita a romper este cerco de la cultura del consumo y a entrar en comunión con los demás. Podemos ser luz para otros y sabor que le da sentido a tantas realidades sin sentido de la vida cotidiana.
|
|
|
|