Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
Participa a tus familiares y amistades invitándoles a
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Sobre las Lecturas de hoy...
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Primera Lectura

Lectura de la segunda carta
del apóstol san Pablo a
Timoteo (4, 1-8)
Querido hermano:
En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, te pido encarecidamente, por su advenimiento y por su Reino, que anuncies la palabra; insiste a tiempo y a destiempo; convence, reprende y exhorta con toda
paciencia y sabiduría.
Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se rodearán de maestros que les halaguen el oído; se harán sordos a la verdad y sólo escucharán las fábulas.
Tú, en cambio, sé siempre prudente, soporta los sufrimientos, cumple tu trabajo de evangelizador y desempeña a la perfección tu ministerio.
Para mí ha llegado la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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Salmo Responsorial
Salmo 70
Mi boca, Señor,
anunciará siempre tu salvación.
Mis labios no han cesado de alabarte y pregonan tu gloria todo el día. Señor, en la vejez no me rechaces ni me abandones,falto de energías.
Mi boca, Señor,
anunciará siempre tu salvación.
En ti, Señor, yo seguiré confiando, y más y más te alabará mi boca. Yo proclamaré siempre tu justicia y a todas horas, tu misericordia.
Mi boca, Señor,
anunciará siempre tu salvación.
Tus hazañas, Señor, alabaré; diré a todos que sólo tú eres justo. Me enseñaste a alabarte desde niño y seguir alabándote es mi orgullo.
Mi boca, Señor,
anunciará siempre tu salvación.
La lealtad del Señor para conmigo celebrará mi lira. Al Santo de Israel, a ti, Dios mío, cantaré con mi cítara.
Mi boca, Señor,
anunciará siempre tu salvación.
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Evangelio
Lectura del santo Evangelio
según san Marcos (12, 38-44)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía:
"¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Estos recibirán un castigo muy riguroso".
En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor.
Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo:
"Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de Hoy...

Las ofrendas que se hacían para financiar el funcionamiento y la conclusión de las obras ornamentales del Templo eran una notable muestra de piedad a los ojos de la mayor parte de los creyentes judíos de esa época. Mientras los fanáticos religiosos hubieran mirado con desprecio la pobreza de la viuda y los críticos hubiesen considerado superficial su ofrenda, Jesús descubre la sabiduría detrás de ese gesto. La actitud de la viuda, elogiada por Jesús, es la muestra más extraordinaria de la sinceridad y convicción de la religión popular. Jesús toma este ejemplo no para exhortar a sus discípulos a incrementar sus donaciones al Templo, sino como muestra de piedad y sabiduría que bien pueden encaminarse hacia la edificación de otros seres humanos. - La generosidad de la viuda es la medida de la generosidad del cristiano para con la causa de Jesús. Ya no se trata de dar dinero para comprar piedras, sino dar de lo necesario para vivir para que otras personas puedan vivir. Así se supera la lógica positiva, pero insuficiente, del "viva y deje vivir" por la del "viva y haga vivir". Debemos denunciar la falsa superioridad ante la religión popular, que la ve como una religiosidad deficiente o como una enajenación ideológica.
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