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Lectura de hoy Viernes 08 de Junio, 2012 San Medardo, obispo de Soissons

Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo"
(Ap 3,20)

Servicio de Email diario con las lecturas del día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia Católica.

Este servicio se ofrece solamente con autorización previa del receptor.

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Sobre las Lecturas de hoy...


Primera Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3, 10-17)

Querido hermano:
Tú has seguido de cerca mis enseñanzas y mi modo de vivir, mis planes, mi fe, mi paciencia, mi amor fraterno, mi constancia, mis persecuciones y sufrimientos, como los que soporté en Antioquía, en Iconio y en Listra. ¡Qué duras persecuciones tuve que sufrir! Pero de todas me libró el Señor.
Todos los que quieran vivir como buenos cristianos, también serán perseguidos. Por su parte, los malos y perversos irán de mal en peor, engañando a otros y engañándose a sí mismos.
Tú, en cambio, permanece firme en lo que has aprendido y se te ha confiado, pues bien sabes de quiénes lo aprendiste y desde tu infancia estás familiarizado con la Sagrada Escritura, la cual puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación.
Toda la Sagrada Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, para reprender, para corregir y para educar en la virtud, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté enteramente preparado para toda obra buena.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 118

Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan.

Muchos son mis contrarios y mis perseguidores, pero yo no me aparto, Señor, de tus preceptos. Verdad es el compendio de todas tus palabras, y son eternas todas tus justas decisiones.
Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan.

Aunque los poderosos sin razón me persiguen, sólo tus palabras hacen temblar mi corazón. Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan; para ellos no hay tropiezos.
Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan.

Espero que me salves, pues he puesto en práctica, Señor, tus mandamientos. Observo tus mandatos, obedezco tus órdenes; tú conoces mi vida.
Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan.
Jesus ensenando
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (12, 35-37)
Gloria a ti, Señor.

Un día, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó:
"¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, ha declarado: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha y yo haré de tus enemigos el estrado donde pongas los pies. Si el mismo David lo llama 'Señor', ¿cómo puede ser hijo suyo?"
La multitud que lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba con agrado.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Cara de Jesus
Sobre las Lecturas de Hoy...
El confuso concepto acerca del Mesías era que éste era hijo de David, un mero hombre. La pregunta de Jesús era una de las preguntas más importantes que se podía preguntar al hombre de la época: "Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?". Mateo nos dice que anteriormente Jesús había preguntado a los escribas: "Qué pensan del Cristo (Mesías)? De quién es hijo?" (Mt. 22:42). La idea común en cuanto al origen del Mesías era que sería humano. Su origen sería el hombre. La idea de un origen divino, de Dios mismo, sencillamente era inaceptable para ellos. Después de citar las Escrituras, Jesús hizo la pregunta clave: "Cómo es posible que el Mesías sea al mismo tiempo el Hijo y el Señor de David? Jesús estaba diciendo que pensar en el Mesías en terminos meramente humanos era totalmente inadecuado. No es suficiente pensar en terminos de poder terrenal, en terminos de un líder nacional, politico o militar. No hay forma de que un mero hombre pueda traer liberación perfecta, liderazgo y utopia a la tierra. El Mesías no es solamente hombre; es también el Señor del cielo.

Las ideas imperantes en el ambiente judío del primer siglo presentaban al Mesías como un guerrero triunfante, como un sacerdote excepcional o como un nuevo legislador. Jesús opta por darle el significado original a esta palabra y recuerda que la función original del ungido era la de redimir al pueblo que se hallaba en situación de sufrimiento y opresión. Mesías significa ungido, elegido, designado para una misión. Y la misión por la que Jesús opta es la de comunicar la buena noticia salvadora que viene de parte Dios. Jesús nos comunica el amor de Dios. Un amor que redime y transforma nuestro sufrimiento y miseria en un camino de gracia y salvación. Sus adversarios, sin prestar mucha atención a esto, intentan forzar a Jesús a una discusión partidista en la que sólo se intenta legitimar la violencia del poder, de la ley o, incluso, de la espada. Los saduceos piensan que el Mesías debe ser tan poderoso y déspota como ellos que controlaban el Templo; los fariseos piensan que sólo con un cumplimiento fanático de todos los preceptos de la ley se alcanza tal objetivo; los zelotas radicalizan aún más la violencia de la ley y esto los lleva a empuñar la espada contra los romanos.

Jesús afirmaba ser el Hijo de Dios mismo. El concepto del hombre debe ir más allá de lo meramente humano y físico. La idea del hombre tiene que dirigirse hacia arriba, al corazón mismo de Dios. Dios ama esta tierra; por eso, Dios envió a su Hijo a la tierra, sacrificándolo para salvarla.

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